17 de enero de 2008

EL [MILAGRO] DE P. TINTO de Javier Fesser, ESP, 1998

Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.

Un cuento. Érase una vez…un director llamado Javier Fesser se propuso hacer su primera película, después del reconocimiento recibido por su cortometraje titulado EL SECDLETO DE LA TLOMPETA (1995). Ahora tenía que decidir qué historia contar. Hasta que un día un hecho extraordinario sucedió en su vida. Fue padre por primera vez. Después de un tiempo de agobio y presión por lo que le iba a pasar, por cómo educar, qué hacer, preguntarse si estaba preparado…De repente, al ver a su hija, todo cambió. Se percató realmente que él era quien iba a aprender de su hija, crecer y madurar con la experiencia más importante de su vida. Todo un descubrimiento. Toda una liberación. Ya tenía algo que filmar.

Entonces, empezó a rodar creando un universo muy particular. Personajes caricaturescos en una España de posguerra, con recursos tanto reales como de (ciencia) ficción. Un gazpacho. Nada que ver con la construcción de una familia tipo con casa y coche, relaciones paterno-filiales con algún que otro conflicto, etc. Fesser, en su opera prima, quería contar todo lo que había visto, vivido…Un gazpacho surrealista. Una narración en tono de comedia, de historieta, con tintes dramáticos. Desde pequeño P. Tinto (de grande, interpretado por el carismático Luis Ciges) tiene un sueño: tener hijos. Conoce a la que será la mujer de su vida, Olivia, ciega y tacaña. Aislados en que había sido un apeadero de una línea ferroviaria perdida, crean su hogar y pasan toda su vida, esperando tener descendencia…Ésta no llega y adoptarán un par de marcianos antes de la llegada de “su” negro grandote con bombona.

Fesser le da color a una época negrísima de la historia de España. Se plantea la educación recibida por los chicos, dirigida por la Iglesia, en la que la institución familiar es el epicentro de toda organización social. Todo por la familia. A mayor número de hijos, mejores padres. Claro que cualquier tipo de pedagogía en el terreno sexual queda a espensad de la divina providencia. Y, claro, ése es un terrible problema. Un drama. Incluso, hasta llegar al hecho en que el hijastro le enseñe a su madrastra, en el ocaso de su vida, los placeres de la carne. ¿Incesto? No, ni mucho menos. Una cosa más para aprender de “nuestros” hijos…

Finalmente, la vida como aprendizaje continuo…y una lucha constante para conseguir lo que uno se propone, más allá de los obstáculos que se presentan, en forma de túnicas negras, ignorancia ejemplar, esperando milagros…sin perder la esperanza. EL MILAGRO DE P.TINTO es, sin duda, uno de los mejores exponentes del último cine fantástico español, junto a EL DIA DE LA BESTIA de Álex de la Iglesia y ABRE LOS OJOS de Amenábar. La película de Fesser todo un prodigio, repleto de imaginación y ritmo. Su mejor hijo cinematográfico hasta la fecha.

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14 de enero de 2008

Mi [identidad], mi sexo


Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a los demás.

La identidad se ha convertido en el tema principal del cine argentino. Y es que la identidad tiene un peso socio-histórico importantísimo. Póngase en la piel de cientos, miles, de niños robados en dictadura por militares que los adoptaban como premio a su patriotismo. Esos hijos de desaparecidos en los últimos años, con la imprescindible labor de las Abuelas de Mayo, se han ido reencontrado con su pasado, con su identidad…sinónimo de libertad. Todo un logro para una sociedad argentina que, en este caso, se ha convertido en modelo a seguir. Así que películas que van desde la oscarizada LA HISTORIA OFICIAL a KAMCHATKA se detienen ahí, además de innumerables documentales tan representativos como LOS RUBIOS.

La identidad se instala definitivamente en el cine argentino contemporáneo. Y lo hace abarcando un amplio abanico de historias. A destacar: EL ABRAZO PARTIDO (dónde está mi padre), NACIDO Y CRIADO (perdido, sin identidad), LUNA DE AVELLANEDA (yo nací en este barrio), EL OTRO (la búsqueda de la identidad), LOS MUERTOS (recuperar mi identidad)…la lista es interminable. Un último caso habla de la identidad sexual: XXY.

El hermafrodita, el que tiene los dos sexos. La primera película de la hasta ahora guionista Lucía Puenzo, cuenta la historia de Alex, una adolescente de 15 años que nació con lo que los médicos llaman ambigüedad genital. Los padres de Alex escapan de Buenos Aires, y su hija se convierte en un fenómeno en el pueblo. Ahora, en plena adolescencia, Alex debe tomar la decisión de qué sexo tener, de quién ser.

La película aborda una temática desconocida para la mayor parte del público. Ahí radica su valentía. Pero no va más allá. No profundiza, se queda en la superficie de las relaciones entre Alex y Álvaro, hijo de unos amigos de los padres de Alex. Ese epicentro no potencia, sino que desdibuja el conflicto interno de Alex (interpretada por la joven Inés Efron), su relación con su padre (interpretado por Ricardo Darín), con la comunidad...todo queda pequeño, ridículo, como si de un telefilme se tratara. En sintonía con el desarrollo de la historia, el final se desvanece, apostando por el interés del público, con un tono moralizante que atenta a la inteligencia del espectador.

La identidad una vez más en el cine argentino. La película viaja a los Oscars y a los Goya. Ahora cabe preguntarse (se trata de un debate abierto) por la identidad del último (nuevo) cine argentino. XXY responde a la fórmula de la película presentable a cualquier festival y premio. Hoy en día ese es el único objetivo del cine que se hace en Argentina. Un problema identitario.



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9 de enero de 2008

Tutto [Fellini]

Ilusionista incomparable, un enigma a desvelar película a película. Pasó a la historia como uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos.





Fue una tarde --dicen-- a la salida de los Estudios Lux. Nino Rota espera, enfrente, que llegue el autobús. Fellini le pregunta qué colectivo va a tomar. "El 104", responde Rota. Su interlocutor le aclara que esa línea no circula por esa calle. De inmediato, el 104 dobla la esquina como una aparición, frena y Rota sube. El episodio es tan surreal que valdría la pena agregar que Fellini subió tras él y que entre los pasajeros se contaban una mujer inmensa a quien apodaban La Sarracena, un adolescente delgaducho que nunca más volverá a su pueblo, un Casanova pálido con una muñeca en la falda, una prostituta todo candor llamada Cabiria, el caballero Mastorna dispuesto a emprender un viaje imposible, una muchacha complaciente bautizada Gradisca, Mandrake El Mago con el perfil de Mastroianni, dos monjas, un cura, tres payasos, un flautista y algunas gordas de belleza increíble. Más allá, sobre un mar de plástico y telgopor fabricado en Cinecittá, la fantástica nave de los sueños que va y que va. Alguien susurra: "Todo es falso y todo es cierto".
[FELLINI de Tullio Kezich, Ed. Tusquets]


5 de enero de 2008

EL [CUSTODIO] de Rodrigo Moreno, ARG..., 2006

Encargado de [custodiar]. Guardar con cuidado y vigilancia.


Julio Chávez es, a día de hoy, el mejor actor argentino. Sus últimos protagónicos le han encumbrado a ese puesto. Recibió con su última interpretación en EL OTRO el Oso de Berlín como Mejor Actor. Antes películas como UN OSO ROJO, EL EXTRAÑO y EL CUSTODIO. Todas ellas imprescindibles para cualquier entender el último (nuevo) cine argentino. Un cine lleno de silencios, de tiempos muertos, de espera. Insufrible para algunos, experiencia para otros. La fórmula se está repitiendo hasta la saciedad, posiblemente síntoma de crisis creativa, pero sigue funcionando en el mercado “festivalero” europeo, dónde recibe reconocimiento y prestigio. En cualquier caso, la participación de Chávez en alguna de esas películas es el valor diferencial. Interpretaciones de alto calibre, que copan el interés mayor de dichas producciones.

EL CUSTODIO de Rodrigo Moreno, producción de 2005 y ganadora del Premio Alfred Bauer en la Berlinale, y Mejor Guión en Sundance. Después de EL DESCANSO, una película con cierta repercusión internacional que le permite estrenarla en diferentes países.

La historia contada es la de Rubén (Chávez), el guardaespaldas de un ministro. La película narra la vida, el trabajo, del custodio. De una forma minuciosa, se traslada a la pantalla el trasiego de un lugar a otro y los silencios, sinónimo de la (tensa) espera de Rubén. La presión que acompaña su tarea…la de siempre estar presente en la vida de otro, como su sombra. El silencio de Rubén está lleno de soledad. Rubén no tiene a nadie que le acompañe. El silencio que acompaña a Rubén transmite la presión de saber que siempre tiene que estar presente, a espensas del otro. Viviendo la vida del otro. Invisible para el otro. El cumplimiento del deber es el principal objetivo en su vida, hasta que llega un día en que eso cambia, ahora lo único que le importa es conocer el mar…la libertad.

Más allá de los lentos movimientos de cámara, planos lejanos y carencia musical, Moreno propone al espectador vivir la vida de Rubén. Estar presentes en sus tiempos de espera, en sus silencios. El espectador como custodio de Rubén. Ser testigos de un proceso que despierta en su interior: del silencio al ruido de las olas.


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