31 de mayo de 2008

LOST 4 [Perdidos] capítulo final

capítulo 13


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capítulo 14


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23 de mayo de 2008

La [vida] de verdad


Fuerza o actividad intensa sustancial, mediante la que obra el ser que la posee.




Cuando se extienda el dolor -que se extenderá- como tinta negra derramada que lentamente cubre el lienzo más hermoso sin nada que lo pare...


Cuando el miedo, ese pozo del corazón repleto de renuncias, se lleve -que se llevará- lo que da luz a mis días...


O cuando se derrumbe todo -que se derrumbará- y los pasados, criminales a comisión, me despierten con su deuda negando más plazos...


Cuando se presente la vida de verdad, confío que para entonces la camisa de fuerza me ahogue por completo.


7 de mayo de 2008

SOY [LEYENDA] de Richard Matheson

Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos.

Robert Neville es el único superviviente de una guerra bacterológica que aha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros. Su vida se ha reducido a asesinar al máximo número posible de estos seres sanguinarios durante el día, y soportar su asedio cada noche. Para ellos, el auténtico monstruo es ese hombre que lucha por subsistir en un orden establecido.

Todo un clásico en su género, éste es un perturbador relato sobre la soledad y el aislamiento y una reflexión sobre los binomios como normalidad y anormalidad, bien y mal, que se evidencian como una mera convención derivada del temor y el desconcierto ante lo diferente.

Richard Matheson considerado por Ray Bradbury como "uno de los mejores escritores del siglo XX" y profusamente premiado. Matheson nació en Nueva Yersey (EEUU) en 1926 y publicó su primer relato, Nacido de hombre y mujer, en 1951. Ha escrito numerosos guiones de cine y televisión, y varios de sus relatos han sido llevados a la pantalla. De su obra literaria cabe destacar Soy Leyenda (1954), El hombre menguante (1956) y Las playas del espacio (1957).

Entre los premios que ha obtenido se hallan el World Fantasy (1976, 1978, 1984, 1990), el Stoker (1990, 1991), el International Horror Guild Award (2000), el Retro Hugo (2001), el Locus (1990), el Readercon (1990) y el British Fantasy (1996).


SOY LEYENDA de Richard Matheson, Ediciones Minotauro, Barcelona, 2003

21 de abril de 2008

EL [CONTRATO] de Bruce Beresford, EEUU, 2006

Pacto o convenio, oral o escrito, entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento pueden ser compelidas.



El cine de acción está huérfano. Y ya lleva un tiempo así. Le falta una figura musculosa delante de la cámara que lo represente. Sucumbieron al paso del tiempo los Stallone, Norris, Terminator y compañía. A partir de ahí, un buen número de postulantes, desde Keanu con Speed, Nicolas Cage en La Roca, y el mismísimo Brosman/Bond. El desborde de efectos especiales ha sido, hasta la fecha, una solución pero no termina de convencer. El público seguidor de este género, demanda otra cosa.

En los últimos intentos, el cine de acción (más suspenso igual a thriller) se ha apoyado en dos marcas de fábrica olvidadas, ya que la saga MATRIX propuso otra cosa en la última década. Se propone, pues, el físico o el cuerpo a cuerpo. Las últimas películas de este género se vinculan, de una forma u otra, a estas dos variables. Las persecuciones en la trilogía Bourne, la última de James Bond y una sorprendente MATAR O MORIR. Además de recuperar a uno de los iconos, John McClane en LA JUNGLA, sobresale por encima de todas la adrenalítica CRANK.

Esta última estaría dentro de las denominadas obras menores. Entre las cuáles también se encuentra EL CONTRATO. Películas con un tono de serie B. Es decir, con pocos recursos/elementos se organiza, en este caso, una película de acción.


EL CONTRATO sin más pretensiones que entretener, comete el error de caer en un discurso moralizante, sobretodo en la resolución de la trama: papá preocupado por su hijo o, mejor dicho, de sus adicciones, intenta reconstruir la relación con una excursión en la montaña. Otro clásico del género, "estar en el lugar y momento equivocados". A partir de ahí, una persecución por el bosque con un malo que no es tan malo, y unos matones no del todo listos. De nuevo, sin un héroe de acción (John Cusack) y sin un villano (Morgan Freeman) identificables por el público.


La película se enmarca en lo previsible pero, al mismo tiempo, divierte. Incluso en lo moralizante de su planteamiento, se podría denotar una cierta auto-parodia del género, con un final feliz de esos que hacen época.




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