8 de octubre de 2007

Derecho de [familia] de Daniel Burman, ARG, 2006

Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. Hijos o descendencia.


En palabras de su director, Daniel Burman, DERECHO DE FAMILIA es la película que cierra su particular trilogía, iniciada con ESPERANDO EL MESIAS (2000) y continuada, con la conocida EL ABRAZO PARTIDO (2003).

Ahora bien, ¿cuál es el hilo conductor de estas tres películas? La búsqueda de identidad de su protagonista, siempre interpretado por el actor uruguayo Daniel Hendler. La definición identitaria a través de la figura paterna y, como consecuencia, la relación paterno-filial . En las tres películas, el padre representa el mayor de los obstáculos para el protagonista. Y la relación que se establece con su padre marca, irremediablemente, su presente. En la nueva película de Burman, el proceso pasa por “querer ser padre”. Así pues, ¿cómo escapar al modelo de paternidad adoptado? A través de un proceso de madurez, descrito en DERECHO DE FAMILIA.
De este modo, la última película de Burman sea la más adulta. Con un tono de comedia cotidiana, el director nos adentra en el mundo del Dr. Ariel Perelman (Hendler), un joven abogado que trabaja en la Defensoría de Pobres y Ausentes. Su padre (interpretado por Arturo Gotetz), igualmente abogado, también es llamado Dr. Perelman. A diferencia de su hijo, se mimetiza con su entorno sin involucrarse con sus clientes. Y Ariel cuanto más trata de ser otro, más se parece a su padre. Hay un hecho que va a marcar la vida de Ariel. Conoce a Sandra (interpretada por Julieta Díaz) y tienen un hijo.

En ese momento se abre un proceso de madurez. Ése que dista entre el desconcierto de convertirse en padre aun sin saber ser hijo. El camino heredado y el elegido se confunden en un mismo destino: la construcción de la paternidad. Ariel quiere distanciarse del modelo de paternidad que heredó de su padre, pero ¿cómo? Hay un momento en que el Dr. Perelman, padre de Ariel, va a cambiar su actitud, se va a mostrar más afectuoso, más implicado con sus relaciones afectivas. Todo un misterio...todo un terremoto para Ariel.

Burman repite película, contándonos una nueva historia que siempre es la misma. El director transita en el peligroso territorio de la rutina. Adoptar una misma estructura que le ha dado éxito. Se aleja de directores valientes de su generación, como Lisandro Alonso, Lucrecia Martel o, incluso, Martín Rejtman. DERECHO DE FAMILIA no sorprende. Más de lo mismo: las relaciones paterno-filiales como problema a la realización personal del hijo (insuperable LAS INVASIONES BÁRBARAS de Denys Arcand). Se rescatan las actuaciones de Hendler y Julieta Díaz, y seguimos esperando un paso en adelante de su director, como aquella sorprendente TODAS LAS AZAFATAS VAN AL CIELO (2001), su mejor película hasta la fecha.

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